EL EXAMEN DE SELECCION DE MAESTROS PARA LA ADQUISICION DE PLAZAS DOCENTES
Lic. Maria Eugenia Flores Azamar
El examen para selección de maestros a contratar
Por Ma. Eugenia Flores Azamar
30 de septiembre de 2008
El 13 de septiembre pasado Sergio Sarmiento publicó un texto titulado “Heredar plazas” en él manifestaba su asombro porque el gremio magisterial considera un derecho que los hijos de los trabajadores ocupen el lugar de los padres cuando éstos se jubilan, de la misma forma que lo hacen petroleros y electricistas. Para Sarmiento los maestros se contradicen al oponerse a la privatización de la educación y al mismo tiempo querer heredar las plazas, solo la propiedad privada se hereda, nos dice. Los líderes sindicales, continúa, quieren elegir de manera discrecional a los futuros contratados como maestros. Los líderes sindicales quieren las plazas para maestros como monopolio.
Es verdad que Sarmiento pregunta ¿pueden ser mejores y más transparentes los exámenes? ¿Pueden establecerse mejores sistemas de medición? Adelante, pero no se debe cuestionar la filosofía de la Alianza por la calidad de la educación.
En relación con la contratación del personal pregunto:
¿Que miden los exámenes escritos? Quienes elaboran pruebas saben que deben distinguir entre la capacidad para contestarlas y la capacidad para otras actividades, habilidades y competencias; tales como relacionarse con superiores y subordinados, adaptarse a distintos contextos y tratar a los alumnos conforme lo necesiten. También se debe distinguir entre el conocimiento adquirido y la capacidad de enseñar. Es un decir común de los alumnos, sobre todo universitarios, <ese maestro sabe mucho pero no sabe enseñar> Se ha escrito profusamente sobre lo que es un buen maestro y como formarlo para concluir que la educación es un arte, ¿podría un examen escrito valorar las competencias artesanales o posibilidades de desarrollo? Difícilmente. Tanto conoce la SEP del tema que hace años emitió el acuerdo 200 estableciendo que la evaluación es un proceso permanente.
Suponiendo que los exámenes tuvieran la capacidad de determinar las mejores personas para el puesto ¿quién y con que tipo de autoridad lo califica? ¿Qué retroalimentación tiene quien lo presenta y no cumple los estándares? ¿Por qué tiene que ser una instancia nacional y centralizada? Estudiosos en administración reconocen que la práctica ha mostrado, tanto en el ámbito privado como en el público, que funcionan mejor los servicios descentralizados. También la SEP lo sabe. Por eso el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) firmado en 1992, transfirió la administración de la educación a las entidades federativas y se esperaba que éstas a su vez descentralizaran los servicios a los municipios.
Un analista tan experimentado como Sergio Sarmiento no puede ignorar que en política se pugna por conservar o ganar poder y eso es lo que se persigue cuando la calificación del examen es centralizada. La calidad en la educación es un pretexto, lo que importa es tener el control de las nuevas contrataciones como una forma de golpear la unidad de los trabajadores en la lucha por conservar su estabilidad laboral.
Es verdad que debemos contratar a los mejores, pero quienes son los mejores no lo sabremos con un examen masivo; elegir a los mejores requiere un SISTEMA DE EVALUACIÓN, no una prueba escrita. Es bueno que se implemente un proceso de selección pero este debe ser estatal, acorde con el ANMEB, y transparente. La transparencia puede ser más fácil de lograr con menor número de aspirantes. Me explico: en algunas universidades los procesos de selección están a cargo de cada facultad (Descentralizados de rectoría, se puede decir). En ellas se nombra un comité que revisa los expedientes que incluyen preparación y experiencia profesional, investigación realizada, participación en congresos y publicaciones, entre otros. Los aspirantes elaboran un breve ensayo en una fecha y hora determinada y después realizan una réplica del mismo ante un jurado; es un proceso más completo; aunque falta valorar la competencia del aspirante frente al grupo de alumnos.
Por otra parte, en un país en que se constriñe la oferta de empleo, es natural que las organizaciones de trabajadores luchen por conservarlos. También es plausible que lo hijos imiten a los padres, no solo los hijos de los maestros quieren ser maestros, muchos hijos de artistas son artistas, los hijos de empresarios siguen los caminos de los padres y los hijos de políticos también. No estoy diciendo que todos los hijos tomen la profesión del padre, simplemente que es muy probable.
Los maestros no nos negamos a la realización de un proceso de selección, si bien es cierto que ha sido una práctica la contratación del hijo al jubilarse el padre, y que ello es considerado una conquista sindical, también es cierto que dicho hijo ha debido acreditar la preparación profesional correspondiente. Nos negamos a la simpleza de proceso selectivo, a su centralización y falta de transparencia
Los maestros realizamos generalmente más labores de las que nos compete oficialmente y esas labores no las mide el examen de PISA; antes o paralelamente al cubrimiento del programa oficial, debemos formar en el niño competencias previas o hábitos como los de la limpieza, el lenguaje cordial y la convivencia pacífica; debemos dialogar con los jóvenes para que, a pesar de la constante imagen negativa que de México y los mexicanos manejan los medios masivos de comunicación; ellos, nuestros alumnos, cultiven la esperanza de contribuir a un país mejor al superarse ellos mismos; los maestros siempre hemos aplicado, si bien adaptándolas, reformas curriculares elaboradas por quienes no trabajan con los grupos escolares.
La Alianza puntualiza que las aulas en que trabajamos están en mal estado y los niños que atendemos están desnutridos; los maestros cuestionamos que se menosprecie nuestra labor cotidiana (porque no solo se debe difundir que somos un país de reprobados también hay que decir que la reprobación presenta una correlación positiva con la pobreza y en México, ya lo sabemos, el 60% de la población es pobre); cuestionamos la falta de valoración, porque durante la historia de la educación en México el mantenimiento de edificios y mobiliario se ha logrado gracias a maestros y directores, ya que el presupuesto de la SEP ha sido insuficiente para el número de escuelas en el país; cuestionamos el ataque a los trabajadores, a su organización sindical y a su participación política como si nosotros no tuviéramos ese derecho que es derecho de todo ciudadano.
Los maestros no cuestionamos la filosofía de la Alianza por la calidad de la educación, siempre hemos trabajado para lograrla.